domingo, 14 de julio de 2024

Kirwin...mi miauu de una noche






Soy una persona amante de los animales, los amo y los adoro y procuro el amor y bienestar para ellos. Toda la vida mi familia ha tenido perros grandes así que siempre tuve a quien cuidar y consentir.

Desde hace algún tiempo tenía en mente la idea de adoptar una mascota y tenerla en mi apartamento. Pensé que la mejor opción sería un gato dado que son animales y mascotas mas independientes que los perros y mi tiempo y mi espacio podrían funcionar.

Visualicé lo que quería en mi gato y a través de una gran amiga veterinaria de toda la vida, esa visualización se hizo realidad. Creo firmemente en que todo lo que nos sucede, nos llega para ser algo positivo y la vida en ese momento me lo obsequió.

Era todo lo que había querido en un gato teniendo en cuenta la nula experiencia que tenía con ellos: era tierno, amoroso, tranquilo, paciente, independiente...lo tenía todo! La primera noche no sabía que hacer con él, cómo jugar, cómo hacer que se adaptara a mi espacio a mi, cómo divertirlo y mas aún cómo darle amor...no tenía ni idea! Esa noche lo consentí, lo regañé, le enseñé, lo acaricié y finalmente lo dejé ser....hasta que me dormí. Lo sentí un par de veces en la noche merodeando el apartamento pero lo dejé que se sintiera libre y explorara su nuevo espacio.

En la madrugada sentí sus maullidos pero lejos, distantes y me levanté a mirar lo que pasaba. Se había salido por un minúsculo hueco de la ventana de mi habitación y había hecho una peligrosa caminata por toda la cornisa a 16 pisos de altura hasta llegar a la ventana de la sala (que estaba completamente cerrada), inclusive caminando sobre la baranda externa para pasar de un lado a otro.
El gato no podía moverse hacía ningún lado y solo podía quedarse ahí quieto esperando que alguien lo rescatara de una segura caía libre.

Se me salió el corazón cuando lo vi ahí afuera, indefenso y me daba pánico que se asustara, se resbalara de la cornisa y cayera al vacío. Con mucho cuidado traté de hacer contacto visual con él , abrí la ventana para que me reconociera, para que no se asustara y se moviera y así poder abrir la otra ventana para poder sacarlo. Sólo quería que se quedara quieto, que se dejara tomar en mis manos y no diera ningún paso en falso.

En ese momento supe que no podía quedarme más con él. El ambiente que le estaba ofreciendo era inseguro, solitario, caluroso y me sentí mal y egoísta por haber pensado en tenerlo. Por mas amor que tenía para darle a mi llegada por las tardes del trabajo, sentí que eso no era suficiente y no compensaba todo lo que él había pasado. Yo estaría preocupada todo el día por su seguridad y bienestar físico y emocional. Su hogar anterior era mas cómodo y seguro y lo mejor, tenía otra compañía gatuna que lo cuidaba.

Expuse mi caso a familiares, amigos y entendí que todos dicen lo que piensan; pero nadie genera una empatía con tus sentimientos. Todo se remite a "deberías", haz esto, haz aquello", "espera"....nadie se pregunta, que sientes? que te dice tu corazón?

Finalmente todas nuestras decisiones se deben tomar con el corazón y así lo hice; para el beneficio del minino y el mio propio.

Mi amiga veterinaria es un ángel que supo entenderme, generó esa empatía que tanto necesitaba y le doy gracias porque conoce mi corazón. Esa confianza que me dio al darme a Kirwin es la misma que tengo con ella al decirle lo siento, debo tomar una decisión en beneficio del minino.

Me hace falta, me siento algo triste pero se que está en su hogar, con amor, seguridad y tranquilidad. En una noche me dejó grandes enseñanzas: seguir confiando a pesar de los ambientes a los que nos exponemos, atreverse a hacer cosas nuevas solamente para explorar y conocer y que el amor siempre estará presente siempre y cuando estemos dispuestos a aceptarlo.

Te quiero Kirwin!!! Miauuuuuuuuu


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