¿Llama la atención no es así? Inmediatamente queremos saber mas sobre este tema, saber de donde y cómo surge, cuáles son sus fundamentos y finalmente, saber si realmente, es cierta esta nueva teoría.
Pues bien, el tema llegó a mi mente, en donde personalmente me preguntaba el por qué las personas tienen relaciones sexuales y muchas de ellas, no en nombre del tan conocido y renombrado “amor”.
Creo que muchas mujeres desde muy pequeñas empiezan a conocer su cuerpo. Algunas por sugerencia de las amigas; otras por simple curiosidad y unas cuantas porque se dio de repente, sin buscarlo ni quererlo. Las que, desde muy pequeñas llegan a sentir sensaciones placenteras al tocar sus órganos genitales, siempre lo seguirán haciendo.
En ese momento, que generalmente se presenta entre los 10 y los 15 años, no saben bien por que lo hacen o no entienden ni cómo lo descubrieron, el punto es que lo hicieron y no se sienten mal o culpables por hacerlo. Al fin de cuentas aún no saben mucho o nada sobre la sexualidad. Esto último también tiene que ver con su condición social y las enseñanzas que han recibido de sus padres y colegio.
Hay niñas, adolescentes, jóvenes y hasta mujeres adultas que en sus inicios, nunca escucharon de sexo; nunca les interesó realmente el tema y tampoco nadie les habló del mismo.
Cuando encuentran este gran descubrimiento físico y placentero, lo guardan como un gran secreto...a quien se lo van a contar? además, no crean que son unas expertas, no, todo lo contrario, lo hacen de una forma muy pero muy superficial, apenas percetible. Y cuando lo hacen, no relacionan estas sensaciones físicas con el sexo; simplemente las toman como sensaciones agradables pero nada relacionado con el sexo opuesto. Digamos que esa clase de sensaciones físicas, se catalogan como propias, de ellas mismas y de nadie mas.
Algunas, en su etapa de adolescencia, de salidas y conocimiento del sexo opuesto, llegan a sentir algunas sensaciones nuevas, en un beso, en una caricia. Las mas osadas se atreven a vivir cuanto antes nuevas experiencias, solamente por saber y experimentar. Otras, se dan su tiempo y esperan un poco antes de aventurarse en el complejo mundo del deseo y el sexo, esperando mas que todo, aquello llamado amor.
Ambas, van a sentir quiza las mismas sensaciones físicas cuando esten con una pareja; la diferencia radica sustancialmente en la filosofía de vivir el mundo sexual. Existe un sexo-placer y tambien un sexo-amor.
Aquellas que han vivido la experiencia del amor profundo, también han tenido momentos en donde han conocido personas que también les han producido sensaciones, mas que todo físicas productos de las hormonas y no por sentimientos del corazón. Digamos que solamente han querido probar cómo sería ese momento sin que el corazón y los sentimientos estuviesen presentes. Por que? Por simple curiosidad; no lo hacen por estar enamoradas o porque esa persona les gustase mucho, no, simplemente por curiosidad.
Quizá quieren saber qué se siente, si era lo mismo que cuando se estaba con la persona que amaba y que te producía la otra clase de sensaciones. Quieren saber si llegaba a presentarse algo maravilloso como muchas personas dicen cuando tienen sexo casual. Esperan grandes cosas positivas; pero es poco probable que algunas se presenten. Todo lo contrario. Se dan cuenta que para estar con alguien, tienen que haber conocido previamente a esa persona y sobre todo, haberla aceptado tal cual es. Aclaro que esto solamente sucede en las mujeres, en la mayoría de nosotras.
Para que una mujer pueda desenvolverse en la cama a sus anchas, debe haber pasado por una serie de etapas compartidas, un previo conocimiento mutuo y de aceptación y claro, tiene que haber un sentimiento fuerte que apoye el acto en si, generalmente llamado amor.
Pero, no decía yo que las mujeres que se satisfacen sexualmente a si mismas tienen menos probabilidad de ser infieles y tener sexo casual? ¡Claro! Y aquí va la explicación. Al conocerse uno mismo, saber qué te gusta, lo que no te gusta, conocer a fondo tus sensaciones y tus orgasmos, te hace ser un poco egoísta, si esa es la palabra correcta.
Me explico. Supongamos que conocemos a alguien, nos gusta, nos atrae pero ni nombremos al amor porque sabemos de sobra, que nunca se va a presentar o quizá no tan rápido; estamos en el proceso previo del conocimiento. Eso es simplemente cuestión de gusto, nada más. Digamos que si, conocemos al sujeto y después de unos tragos, una charla interesante, pues queremos mas que unos ricos besos. Queremos sentir más. Y damos el paso para hacerlo; a fin de cuentas, podemos tomar nuestras decisiones ¿cierto? Sabemos lo que vamos a hacer y con quien lo vamos a hacer.
Listo, aquí llega un punto en donde se divide todo porque no hay mujeres iguales. Digamos que hay dos clases: unas que quieren probarlo todo, divertirse y pasarla bien porque así lo decidieron. Hay otras que si, son divertidas pero ven el sexo como un fin del amor, como una demostración del amor y no simplemente como una fuente de placer.
Tomemos el caso de las primeras mujeres para esta situación. ¿Que harán? Claro, no lo piensan y simplemente se dejan llevar y terminan teniendo sexo (porque no hacen el amor, ya saben que entre ellos dos eso no existe y ambos lo tienen claro). Al final simplemente fue un momento de descarga de tensión sexual…en eso queda, en nada mas. Cada uno sigue su vida independientemente y ninguno es novio o se enamora o cosas así. Pasó y listo.
Para la otra clase de mujeres, la cuestión es distinta. Al haber conocido el amor, al tener como una filosofía del amor ligado al sexo, y sobre todo, a saber satisfacerse a ellas mismas en momento de soledad o cuando tienen la libido alta, las determinaciones son realmente diferentes.
Una mujer que se conoce a si misma, que sabe cómo alcanzar su propio placer, difícilmente se arriesgaría a tener sexo casual con alguien apenas conocido. ¿Por que? Porque hay mas situaciones negativas que positivas si lo llegase a hacer. Para qué acostarse con alguien totalmente desconocido si puedes darte ese mismo placer a ti misma y lo mejor de todo, luego no te haces las típicas preguntas “por que lo hiciste” “esto fue un error”, “nunca debió haber pasado” y lo de siempre, ni te llenó como persona ni te hizo feliz como mujer.
Me explico, la mujer puede parar el momento y decidir que no lo va a hacer porque al final ella no estará dispuesta a entregar algo tan valioso y tan cuidado como su cuerpo solamente para alcanzar un orgasmo que ella misma puede lograr de una forma mas sana y tranquila.
Ahora, el término amor tiene mucho que ver dentro de todo este contexto. No necesariamente nos enamoramos de las personas que nos gustan o nos atraen en cierto punto. Muchas veces, antes de iniciar cualquier relación, sea de amistad o pareja, tenemos una cierta guía o intuición que nos indica que lo sucedido entre dos personas, no terminará en sentimientos tan profundos como el amor.
Influye dentro del tema ya que las mujeres que han sentido amor y se han relacionado positivamente en la relación sexual de pareja, sabrán que ese término positivo no se debe exclusivamente a términos físicos.
Aún es complicado descifrar si es realmente el amor quien hace que nos entreguemos totalmente y disfrutemos de los momentos o es nuestro cuerpo que se siente tan plenamente identificado con el otro. Indiscutiblemente, el amor juega un papel primordial.
En el caso de las mujeres, el sexo es el resultado del amor; mientras que para los hombres, el sexo es un camino para acercarse hacia el amor, llega después. Y cuando menciono el amor, no especifica las relaciones de novios o matrimonios. Incluye las que nos apasionan, la de los amantes. Sexualmente hablando, es difícil encontrar una pareja con la que te sientas plenamente tranquila.
Es muy probable que, aunque se tenga una vida sexual placentera, existan ciertos momentos dentro de la mujer en donde ella necesitará de más cosas. Puede hasta en cierto punto, exigir dentro de la relación sexual o en ciertos aspectos, sentir que le hace falta vivir nuevas experiencias; pero dentro de esa misma relación. Si esto llega a suceder, no buscará un tercero para suplir este vacío. Si se tiene la suficiente confianza, ella misma le dirá a su pareja lo que desea vivir, porque no solamente se entrega por el amor, sino también por obtener un placer físico y espiritual que sabe que su pareja puede ofrecerle.
Este es otro punto que puede confirmar la teoría planteada inicialmente. En este caso, es súper importante la comunicación. Si la pareja no habla de sus pensamientos y sus deseos, si no se trata el tema, la mujer puede sentirse en cierto punto, rechazada. Muchos hombres creen que cuando tocamos estos temas, todo se complica, se sienten comprometidos y se asustan con la sola idea de hablar.
No hay por que alarmarse. Solamente queremos ser escuchadas y comprendidas. Al igual que ustedes, también queremos tener momentos de sexo desenfrenado o hacerlo de la forma más tierna y amorosa del mundo. Generalmente las mujeres damos señales. Puede ser a través de un correo electrónico, de un mensaje de texto al celular, por medio de una simple mirada o con una frase directa….cualquier pretexto es válido.
Como en toda teoría, existen varios peros. Cuando hablamos de autosatisfacción, construimos en nuestra mente la escena perfecta que facilmente nos lleva al punto deseado. Pero, creo que absolutamente todos deseamos llevar esa escena a la vida real, no es asi? ninguna fantasía propia puede reemplazar el contacto físico y las sensaciones que otra persona puede producirte piel a piel...el factor sorpresa siempre va a estar en nuestra mente, es lo que siempre terminamos esperando del encuentro sexual.
Ahora, nuestra mente plantea fantasías que dentro de la autosatisfacción, se convierten en algo super placentero. Por que? precisamente porque no hay tensiones ni sentimientos de por medio. Simplemente es algo nuestro, íntimo, de lo cual disfrutamos. Pero cuando llevamos esto al plano real de nuestra vida, el resultado puede no ser tan excelente como cuando lo hicimos con nosotros mismos. La razón radica en que ahora, estas compartiendo el momento con otra persona que no conoce el pensamiento que manejas en tu interior y por lo tanto el resultado que esperas, puede no producirse de la forma esperada. De ahí que el resultado del nivel de goce sexual inesperado.
Para terminar, quisiera decir que la pareja es necesaria para tener una vida sexual plena. La autosatisfacción femenina se convierte en una gran aliada tanto para la mujer como para la pareja. Se aumenta la autoestima, la confianza se eleva a un nivel superior y la comunicación interna se fortalece. Todo esto sin olvidar la parte emocional, factor indispensable para la felicidad de la vida del hombre y la mujer.






